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Se firma alianza regional que convertirá a Centroamérica en el primer territorio con 100% de acceso a energía
El pasado miércoles 12 de diciembre en el marco de la III Semana de la Energía, convocada por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) en Montevideo, Uruguay, se acordó una alianza regional entre los ministerios y direcciones de energía de El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Belice y República Dominicana, OLADE, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) e Hivos, que representa un primer paso para cumplir con el hito de cerrar la brecha de acceso a la energía en Centroamérica y de esta forma alcanzar un 100% de cobertura energética para toda la población centroamericana.
El compromiso busca crear un marco de colaboración para coordinar los esfuerzos regionales de acceso a energía moderna y sostenible. e impulsar el desarrollo rural por medio del uso productivo de la energía en las actividades económicas.
La principal estrategia para el acuerdo es el establecimiento de territorios eco-innovadores en Centroamérica, sitios que, mediante soluciones de energía renovable distribuida, promuevan un desarrollo inteligente y sostenible; por ejemplo, aprovechando tecnologías mejoradas en los sistemas agroindustriales y otras áreas de producción. Esto ayudará a preservar y mejorar el capital natural y a promover el espíritu emprendedor y el liderazgo de las mujeres en el ámbito económico.
Limitantes del desarrollo regional
De acuerdo con Hivos, la pobreza y la exclusión social en Centroamérica constituyen las principales limitantes del desarrollo regional, ya que miles de personas en esta región aún tienen acceso limitado a servicios básicos y experimentan una alta vulnerabilidad ambiental. Son, además, los que más afectados se han visto por el cambio climático, siendo Honduras el país más afectado, seguido por Nicaragua y Guatemala. Según la CEPAL, la región está fuertemente golpeada por sequías, huracanes y el fenómeno de El Niño.
La carencia de acceso a la energía constituye una limitación primordial para el desarrollo de las comunidades y su adaptación al cambio climático, pues la falta de energía repercute en la disponibilidad de otros servicios. Según datos de OLADE, en el 2016 la región contaba con una cobertura eléctrica de 90.1%, dejando a casi 5 millones de personas sin acceso a electricidad.
Si bien esa realidad significa un gran reto, también representa una gran oportunidad. Datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indican que América Latina y el Caribe tienen las condiciones para lograr el acceso universal al año 2030, y Centroamérica reúne las mejores condiciones dentro de la región para lograrlo, por lo que la región tiene la oportunidad de convertirse en la primera en el mundo en desarrollo en lograr el 100% de acceso a energía para sus habitantes.
De acuerdo con Hivos, los países de la región son conscientes de las nuevas realidades que se presentan en el sector de energía, como el surgimiento de la energía solar como opción costo-efectiva y abundante. Sin embargo, para cerrar la brecha de acceso a la energía se necesita dotar de electricidad a comunidades alejadas y con geografías difíciles, donde la red no llega y los costos de extenderla lo hacen inviable.
La mejor solución, según Hivos, es apostar por sistemas de energía renovable descentralizada, administrados por las comunidades, vinculados con su economía y los mecanismos de producción local. Ante esto, la organización sostiene que "solamente un esfuerzo conjunto entre gobiernos, comunidades, organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil y entes privados, podrá hacer realidad el sueño de transformar a Centroamérica en un ejemplo mundial de acceso a la energía".