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La Carbono Neutralidad y la descarbonización a largo plazo de la economía costarricense
El cambio en el clima del planeta es una realidad de nuestros días. Sus efectos acentúan las variaciones climáticas como las del Niño y la Niña y sus efectos ya se hacen sentir en Costa Rica. Cada vez es más evidente que este fenómeno tendrá un creciente impacto en el desarrollo del país, de allí que el Plan Nacional de Desarrollo establezca, con claridad meridional, el cambio climático como eje transversal de todas las acciones estratégicas por desarrollarse en este cuatrienio.
Y como parte de nuestro compromiso internacional, Costa Rica presentó el 29 de setiembre, su Contribución Prevista Nacionalmente Determinada (INDC) ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, que proyecta su compromiso en acciones climáticas de aquí al año 2050.
Costa Rica centra su compromiso en la acción climática, cuyo concepto central es aumentar la resiliencia de la sociedad ante los impactos del cambio climático y fortalecer las capacidades del país para un desarrollo bajo en emisiones a largo plazo.
El Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) ha venido trabajando en una propuesta de Contribución Nacional desde el 2013 y ha sido en este año 2015 que hemos sometido a discusión las opciones de acción climática en talleres temáticos y sectoriales, que se organizaron con una nutrida participación.
Estos talleres permitieron captar las ideas y criterios técnicos de actores, tanto del sector público como del sector privado, para debatir las metas de reducción de emisiones sectoriales a largo plazo. Un borrador de esta Contribución Nacional fue discutido internamente en el MINAE con expertos y científicos nacionales y se presentó ante un panel internacional compuesto por expertos provenientes de organismos internacionales y ONGs especializadas en temas de cambio climático, obteniéndose el aval de dichos especialistas.
Costa Rica se ha comprometido con el objetivo de la Convención de Cambio Climático (CMNUCC) de mantener el aumento de la temperatura promedio del planeta por debajo de 2°C. Esto implica una descarbonización radical de la economía mundial que sólo puede ocurrir como resultado de una acción comprometida y coordinada de la comunidad internacional.
Para lograr mantener la temperatura promedio mundial por debajo de los 2°C, hemos decidido aumentar nuestra ambición, pasando de un concepto de Carbono Neutralidad a uno de descarbonización de la economía.
Las Contribuciones Previstas Nacionalmente Determinadas (INDC, por sus siglas en inglés) representan el aporte que cada país estaría en capacidad de hacer a un nuevo régimen climático global post 2020 de acuerdo con sus capacidades y realidades.
Para mantenernos dentro de los límites dictados por la ciencia para lograr esta meta, dicho régimen deberá ser ambicioso, legalmente vinculante, establecer un precio justo por el carbono y disponer de los medios de implementación y verificación necesarios para hacerle frente al reto del cambio climático.
Cuando el 6 de julio del 2007 el entonces Presidente de la República de Costa Rica, don Oscar Arias Sánchez, como parte de su iniciativa Paz con la Naturaleza, lanzó el compromiso internacional de Costa Rica para convertirse en un país carbono neutral para el año 2021, fuimos de los primeros países del mundo en hablar de carbono neutralidad.
En aquel entonces, el término aun no tenía una definición clara y Costa Rica adoptó su compromiso bajo la premisa de que las emisiones cuantificadas podrían neutralizarse tomando acciones para reducirlas y compensar el remanente, de tal forma que la suma de como resultado cero, gracias a la captura de carbono en los bosques del país.
Sin embargo, en la Conferencia de las Partes en Copenhague en el año 2009, la C-Neutralidad de Costa Rica fue presentada bajo el supuesto de que el volumen total de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el año 2021 iban a ser iguales o menores a las del año 2005, año en el que se realizó el último inventario de GEI en ese momento. Esta meta era consistente entonces con el conocimiento científico disponible y con el grado de ambición necesario para evitar las peores consecuencias del cambio climático.
Las cosas han evolucionado desde entonces. Las acciones internacionales para reducir emisiones no han sido suficientes, permitiendo que los gases de efecto invernadero se sigan acumulando en la atmosfera. El concepto de carbono neutralidad ha venido tomando cada vez mayor importancia a nivel internacional y tiene una definición clara: cero emisiones netas de GEI. Hoy la ciencia nos dice que para mantenernos por debajo de los 2°C será necesario que el planeta entero sea carbono neutral en la segunda mitad del siglo XXI y que eventualmente logremos retirar gases de efecto invernadero de la atmosfera.
De cara a esta realidad, nuestra Contribución Nacional reafirma la meta-país de reducir las emisiones de GEI para lograr, en el 2021, volúmenes equivalentes a los del 2005. Adicionalmente, la Contribución Nacional define el compromiso del país con la carbono neutralidad neta basada en una descarbonización profunda de la economía y establece una trayectoria a largo plazo para lograrla, que es consistente con los limites descritos por la ciencia.
Así entonces, nos proponemos que las emisiones netas per cápita de CO2eq para el año 2050 se coloquen en menos de dos toneladas y para el año 2100, en menos de una tonelada.
Con la meta de C-Neutralidad al 2021, Costa Rica se puso a la cabeza de la comunidad internacional con una acción voluntaria y retadora hacia los países del mundo que tienen más responsabilidad histórica por sus emisiones.
Con la Contribución Nacional que presentamos a la Convención sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, volvemos a asumir nuestra posición de liderazgo en estos temas. El ser pionero implica, por definición, el riesgo de tener que corregir el tiro. Si se hace transparentemente, esto no debería de ser motivo de vergüenza o desaliento, sino más bien deberíamos reconocerlo como una característica intrínseca de la innovación y reforzar el compromiso de que nuestras políticas climáticas vayan evolucionando conforme tengamos más y mejor información, tanto nacional como internacional.
El eminente economista británico John Keynes, respondiendo a un crítico, dijo: "cuando mi información cambia, yo altero mis conclusiones. ¿Usted qué hace?". Esta flexibilidad, que no debe confundirse con el fracaso o la indecisión, es indispensable ante los rigores de una situación permanentemente cambiante como lo es nuestra comprensión del cambio climático y de lo necesario para evitar sus peores consecuencias.
Esto marca la evolución en la política de cambio climático del país y será reflejada en una reformulación de la estrategia nacional de cambio climático en los próximos meses.