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Es tiempo de repensar nuestras ciudades
En el futuro, las ciudades deberán ser organizadas alrededor de la sostenibilidad y la productividad, para cerrar la brecha de infraestructura existente y generar un entorno urbano que cuide al medio ambiente.
Las ciudades son fundamentales para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Generan el 80% del PBI global, y, para fines de 2050, se prevé que el 70% de la población de países en desarrollo habite en ellas. Las ciudades en Latinoamérica ofrecen una imagen ambigua. Por un lado, muestran algunas de las mejoras cosas de cada país tales como las innovaciones tecnológicas o las iniciativas culturales y artísticas. Por otro lado, evidencian la desigualdad y la pobreza que afectan a nuestras sociedades. El 29 y 30 de octubre más de 30 alcaldes de la región y el mundo se reunirán en la primera cumbre del Urban 20 (U20) en Buenos Aires, en el marco del encuentro del G-20, para discutir el desarrollo de ciudades del futuro. Es una buena oportunidad para preguntarnos, ¿cómo deben ser las ciudades de nuestra región?
La Corporación Financiera Internacional (IFC), entidad del Grupo Banco Mundial que promueve el desarrollo sostenible del sector privado, se encuentra en una posición inigualable para reunir a municipalidades, empresas de servicios públicos y actores del sector privado con el propósito de abordar de forma integral las necesidades más apremiantes de nuestras ciudades. Durante los últimos 15 años, IFC ha invertido más de 12,000 millones de dólares en 350 proyectos urbanos y servicios de asesoría en más de 60 países, contribuyendo a crear ciudades sostenibles y competitivas que atraigan la inversión privada necesaria para el crecimiento inclusivo y reducir la pobreza. Actualmente, IFC trabaja en toda la región con ciudades tan diversas como Buenos Aires, Bogotá, Lima, Tegucigalpa y próximamente San José.
Vivimos en un contexto de presupuestos públicos limitados y por lo tanto es importante pensar en mecanismos para atraer la participación del sector privado, manteniendo el objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes. Mediante alianzas público-privadas se pueden atraer capitales privados, pero para ello los municipios precisan tener una gestión financiera sustentable que genere las condiciones para la llegada de inversiones.
Muchas de las ciudades centroamericanas se beneficiarían de un mejor manejo financiera. La buena noticia es que cada vez más municipios están tomando medidas en esta dirección. Por ejemplo, IFC está trabajando con la ciudad de Tegucigalpa para mejorar el clima de inversión. Esta iniciativa ayudará a estructurar las finanzas del distrito de manera tal que se facilite la atracción de inversión privada para infraestructura local en áreas claves como el ahorro de agua y energía y la mejora del transporte.
Las medidas de eficiencia energética son fundamentales. Actualmente, los edificios generan el 19% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía y consumen el 40% de la electricidad a nivel mundial. Afortunadamente, en Centroamérica los municipios están comenzando a ser proactivos en la promoción de construcciones sostenibles. IFC ha estado trabajando con las municipalidades de San José, Tegucigalpa y Panamá para implementar códigos de construcción verde. También trabaja con la banca para facilitar el financiamiento de proyectos sostenibles y con desarrolladores inmobiliarios para que adopten certificaciones internacionales de sostenibilidad en sus construcciones. Por ejemplo, la certificación EDGE, que fue creada por IFC, requiere al menos un 20% de ahorro de agua y energía y ha sido implementada en todo tipo de construcciones, incluidas viviendas asequibles. San José, en solo tres años, ya cuenta con diez edificios certificados.
Experiencias en otras áreas de Latinoamérica nos pueden servir como modelos de buenas prácticas. Tomemos el caso de Buenos Aires, en donde este mes tendrá lugar la cumbre del U20. IFC tiene una alianza con la municipalidad de esta ciudad que incluye no sólo el financiamiento de obras importantes de infraestructura como el Metrobús y las ciclo-rutas, sino también asesorías técnicas para reducir las emisiones en el transporte, programas de eficiencia energética y la promoción de construcciones sostenibles incluso en las zonas más desfavorecidas. En el Barrio 31, uno de los vecindarios más pobres de la capital, que hasta hace poco carecía de acceso formal a servicios de electricidad y agua, el gobierno promueve medidas de eficiencia energética. La municipalidad instaló un moderno edificio de oficinas públicas, el cual incluye un centro de capacitación laboral, que se construyó sobre las ruinas de un centro de distribución de drogas, por lo que simboliza la ambición de la ciudad de revitalizar el Barrio 31. El diseño ecológico de este edificio, certificado por EDGE y que no demandó un costo de capital adicional, es un ejemplo por la baja energía incorporada en los materiales, ya que se recuperaron las paredes y las losas de piso existentes.
Estos son solo algunos ejemplos del trabajo integral que permitirá construir las ciudades que tanto anhelamos.
*Gerente Senior para Centroamérica y el Caribe de La Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés). IFC es socio estratégico de la iniciativa U20